MALBEC y ZINFANDEL

HISTORIAS CRUZADAS

Aquel 12 de Octubre de 1492 llegaron en barcos de espumas aquellos que la historia los recuerda como conquistadores.

Desde ese día ya nada sería igual que antes.

Pero quien haya sido quien tiró los dados en aquel juego en el que se repartieron las tierras y riquezas de nuestras civilizaciones, de la forma que cayeron esos dados al azar, cambiaron nuestros destinos.

Si Colón hubiera desembarcado en la Florida en lugar de las Antillas, el norte sería el sur, y entonces, Gardel hubiese cantado “New York New York” y Sinatra “Mi Buenos Aires querido” , la infame guerra de Malvinas no hubiese ocurrido, en Santo Domingo te recibirían diciendo “Alhoa” y en Hawaii con Bachata de Juan Luis Guerra.

El Malbec sería un tinto protestante con matices que recuerdan al Hawaiian Punch cuyo maridaje sería un Hot dog y el Zinfandel un gran tinto católico, de matices equilibrados,  ideal para una parrillada de la Pampa de Luisiana.

Si los Conquistadores hubieran intercambiado sus mapas y destinos de desembarcos, los mapas de sub-desarrollos y pobrezas de hoy quizás estuvieran invertidos y seguramente Arjona no nos cantaría “Si el Norte fuera el Sur” ni Serrat nos diría que “El Sur también existe”.

PINOT NOIR | La Dama de rojo

Tiempo atrás en una entrevista televisiva el anfitrión me pregunto… ¿Sergio se puede tomar vino en todo momento? ….y yo con una sonrisa de complicidad le respondí…claro que si….lo que no se puede es tomar el mismo vino en todo momento.

Desde incluir una copa de cava o champagne en el desayuno hasta terminar la noche en una charla distendida e inteligente en familia, con amigos y la complicidad de un tinto que venga cabalgando como hidalgo en el tiempo todo es posible.

Es decir….podemos ser amantes a un estilo o tipo de vino, pero no me imagino una tarde soleada en la playa o piscina descorchando un tinto de 24 meses de barrica y 8 años en botella. Existen pues determinados vinos que acompañan no solo mejor que otros una determinada gastronomía sino que son ideales para determinados lugares y momentos del día.

Tintos sutiles, elegantes, que rozan lo delicado y el buen gusto. Así son capaces de reglarnos en la copa inolvidables notas en nariz que recuerdan a fresas, frambuesas y cerezas y cuando lo llevas a la boca y lo mueves como si fuera una góndola en Venecia, acarician tu paladar con toda su sedosidad.                                                                                                                                             Tintos que no admiten violencia, amantes de los platos a base de carnes suaves como los de ternera, pavos, pollos, quesos de pasta blanda tipo brie o camembert, y que  por su suavidad y delicadeza son los mejores tintos para acompañar platos a base de pescado como un buen lomo de atún o salmón.

Sumergidos sobre una champañera con ¾ partes de agua y apenas 12 a 15 cubos de hielo un Pinot Noir de la Borgoña francesa o de Sonoma County (California) pueden darnos desde la copa las melodías que antes le describía, aunque a esta familia de tintos sutiles, elegantes y delicados sumaria los tintos del Beaujolais, especialmente sus Cru como los Morgon, Moulin à Vent,  Saint Amour por citar algunos.

En el caso del Pinot Noir, cuando cae en manos de grandes viticultores y bodegas de prestigio que la trabajen con el esmero que ella demanda y de la mano de meticulosas prácticas culturales en la viña se logran vinos impresionantes, con más cuerpo y complejidad como un emblemático Romanee Conti o de aquellos Chevry-Chambertin de la Borgoña francesa.

No olvide los Pinot Noir de Nueva Zelanda. En todos los casos por las dificultades y cuidados intensivos que en la viña demanda esta variedad, no son vinos que están muy cómodos de precio, aunque Chile ofrece buenos Pinot Noir que provienen de los Valles de Casablanca o del Bio Bio, con excelente relación Precio-Calidad.

Sudafrica, Italia, Alemania y Suiza hacen interesantes vinos também com ella.

Para beber o guardar: Bébalo. Aprovéchelo en su juventud si es una versión joven aunque si quiere algo para guardar algunos años le recomiendo los sofisticados y complejos Pinot Noir Grand Cru de la Cote d´or en la borgoña francesa.

Por su delicadeza, suavidad y elegancia son estos tintos para mi unas autenticas… “Damas de Rojo”

Con un Pinot Noir en mi copa los despido hasta una próxima oportunidad.

Memorias de un tiempo pasado

Me encanta conversar con ustedes, porque me ayudan a recordar, y recordar también es vivir porque esa es otra de las magias que el vino tiene…la de despertar recuerdos y cuando un vino puede despertar recuerdos, también puede provocar entre sorbo y sorbo que alguna poesía aflore a la vida.

Recuerdo que tiempo atrás me invitaron a cenar a casa de un amigo que tenía por costumbre comprar ciertos vinos para guardar. Aquella noche noviembre del 2009 iba a ser una de las noches en la que despertarían algunas musas embotelladas que descansaban en botella en el letargo de sus sueños.

Entre algunos de aquellos elegidos apareció un Nuits Saint Georges de la Borgoña francesa cosecha 1998, un vino del que aprendí muchísimo.

Un poco ya cansado por lo años, confieso que me hubiera gustado haberlo conocido unos cuatro o cinco años antes, aun así, me fascino su entrega, su esfuerzo por querer complacerme y fue tal la experiencia que le escribí estas estrofas que sin lugar a dudas pasan a ser desde ahora una poesía desencadenada para aquel Pinot Noir de la Borgoña que me acompaño en aquella velada de una manera especial.

Poema para aquel Nuits Saint Georges 1998
MEMORIAS DE UN TIEMPO PASADO
“Fatigado por el tiempo,
Con cientos de historias a cuestas.
las pátinas de los años dejaron aromas arrugados en tu piel,
mientras me susurras las historias de tus encantos pasados.

Color hojas de otoño es tu collar, te de fresas son tus aromas
y entras en mi boca como en puntillas de pies para no romper el encanto.
Te noto cansado amigo mío.
Siéntate en mi copa y descansa,
que aun altiva esta tu gallardía de entregarme lo mejor que aún vive en ti.

Lo se…el tiempo fatigo tu aliento
y lejos quedo aquella fresca mañana de vendimia!”


De mi libro “EL VINO, SOCRATES Y YO”

¡Hasta pronto!!!